YO Y MI MAMA…

¡Cuántas cosas encierra esta relación! Cuánta responsabilidad tenemos como madres.

Desde el momento que proyectamos un bebé y hasta los tres años hay una simbiosis perfecta madre-hijo.

Emocionalmente los dos son un solo ser. Luego se incorpora el rol padre, que debe despegar a ese niño y llevarlo y acompañarlo, a salir al mundo.

Pero cuando la mamá no permite ese despegue, es cuando aparecen los conflictos.

¿Cuáles son estos conflictos?

Es un bloqueo frecuente en madres castradoras que someten a los hijos a su control.

El hijo adopta una actitud sumisa y siempre está dispuesto a dejarlo todo para atender cualquier pedido o capricho de su madre.

La madre simbólicamente, representa el alimento. De aquí, derivan patologías como la anorexia, la bulimia y algunas adicciones.

¿Cuándo  curre esto?

Cuando una madre se aleja de sus propios sueños y ambiciones para dedicarse de lleno a su rol madre, si luego siente arrepentimiento o se siente fracasada, puede desarrollar un interés inconsciente en “vivir la vida perdida” a través de la vida de su hija.

La hija a su vez puede sentirse atrapada por esa necesidad de la madre y puede llegar a odiarla inconscientemente y desarrollar conductas autodestructivas, como, comer compulsivamente o no comer, o por el contrario a acceder a los deseos de la madre y sacrificar su vida convirtiéndose en una hija obediente.

Cuando la madre ejerce este poder sobre el hijo varón, el niño a causa de su vulnerabilidad, es castrado y privado de la posibilidad de crecer y diferenciarse de la madre, de manera, que por lealtad, siente que no puede darle la espalda, pues seria vivido como alta traición.

Acá aparece un hombre incapaz de comprometerse, ya sea, con un trabajo, con una relación amorosa, entre otras.

Estas personas permanecen en un estado de ingenuidad infantil, incapaz de aceptar los límites humanos, o caer bajo el control de las drogas, el alcohol, etc.

Es el joven eterno, que no quiere o no puede crecer.

 

Que hacemos si hemos caído en este conflicto?.

Pues debemos darle a mamá el lugar que debe ocupar y la atención que debe tener sin necesidad de brindarle nuestra vida.

Hacernos consciente de lo que está pasando y cambiar la emoción que la sustenta para poder trascender esa información que está en nuestro inconsciente y ser libres para vivir nuestra propia vida.

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