DIASTEMAS, FENILLOS Y RETRASO DE APARICIÓN DE LOS DIENTES.

A los 7 meses (edad aproximada en la que hacen erupción los incisivos centrales temporarios), madre le presenta a padre a su hijo.

PADRE  ES QUIEN ALIMENTA

Él alimentará el espíritu del niño a través de las palabras, el padre tiene con el niño, un contacto visual y auditivo. “ yo veo y escucho a mi padre, que a través de sus palabras y su apellido, me introduce en su clan, (donde hay un jefe de clan, que es su jefe), y ahora será el mío (eso lo hace a través de su nombre y apellido), que yo heredo.  Entonces yo seré su heredero y su continuidad en este mundo, aun cuando él ya no esté, claro,  esto si madre lo permite y lo acepta”, (es lo que espera el inconsciente biológico), que determinen mi identidad, esos incisivos superiores de leche, reaccionan en esta etapa de la vida ,a los conflictos que provoca, recibir o no, el apellido del padre.

¿POR QUE ESTAN SEPARADOS LOS DOS INCISIVOS SUPERIORES?

Una anomalía que presentan estos dos dientes, sería el diastema interincisivo, esto en la dentición primaria o de leche, puede estar y luego hasta los 5 años suele verse, ya que son espacios naturales, que se presentan para que cuando aparezcan los dientes permanentes que son más grandes, tengan espacio para acomodarse.

Si a partir de esa edad esa separación continua, e incluso se repite en la dentición permanente, estaría dando una lectura del inconsciente biológico del niño, que nos dice: que sus padres no se llevan bien, fue una unión desacertada de esa pareja.

Si además, encontramos un frenillo vestibular bajo, y una papila interincisiva abultada, me dice el inconsciente biológico, que una persona se interpone en la pareja parental, (generalmente la suegra), que considera que la nuera no es buena madre para su nieto, o buena esposa para su hijo (se interpone en la pareja).

También suele suceder cuando el suegro no considera a su yerno estar a la altura de su hija, aunque no suelen meterse en la pareja, más bien se mantiene apartado, mientras que la suegra generalmente es invasora, entonces la pareja se encuentra separada por una carne, que se biologiza en la boca del niño, por la hiperplasia gingival.

La presencia de este frenillo interincisivo bajo, nos habla de la prohibición inconsciente de la unión de estos dos clanes, (el del papa, y el de la mama).

 

¿COMO LO VEMOS EN UNA RADIOGRAFIA PANORAMICA?

En una radiografía panorámica, veremos que esto se corrobora con la separación a nivel de la punta de las raíces de los dos centrales permanentes (que se bifurcan). Esto nos indica que son clanes antagónicos.

Si esta posición de antagonismo entre clanes se resuelve espontáneamente, y la prohibición de los clanes se soluciona a corto plazo, el frenillo volvería a su posición por sí solo, sino habrá que hacer una cirugía, para retomar su sitio, por eso es preferible esperar para este tipo de cirugía, que aunque cada vez más atraumáticas, no dejan de ser un stress para el niño.

¿POR QUE TARDAN EN APARECER LOS DIENTES?

La otra anomalía que vemos es retraso en el tiempo de erupción.

Esto me estaría diciendo que ningún individuo del mundo exterior se ha identificado como padre para el niño, mejor dicho, mi madre detiene ese rol, en forma inconsciente, y es ella  la única que puede y le corresponde designar quién es el padre en el mundo exterior.

La primera ley de la biología referente a padre, sería que arcaicamente el que quiere ser padre debería ser primeramente un hombre, y cazador, cualquier situación de merma , que haga ver a este hombre como un mal cazador, ya sea, porque está enfermo o disminuido por alguna causa, no podría ser aceptado biológicamente como padre.

Entonces lo único que encuentra como respuesta la biología de la madre, es designar como rol padre del niño, a su propio padre, o al padre del marido ( si está casada), una situación así en una pareja, puede llevar al retraso de la erupción de los incisivos centrales superiores de leche.

También en el caso muy frecuente de incesto simbólico, donde la madre idealiza a su propio padre, y sigue tomándolo como referente padre, para su hijo.

¿QUE BUSCAMOS EN EL TRANSGENERACIONAL?

Transgeneracionalmente buscaremos conflictos relacionados con el apellido.

Por ejemplo, existencia de niños no reconocidos por el padre, o que han tenido que esperar para recibir un apellido, es el ejemplo de una madre soltera que primero le pone su apellido al niño, y luego cuando se casa, le cambia por el apellido de su esposo.

También se da en casos como niños abandonados, niños dados en adopción, que están a la espera de ser adoptados, para recibir el apellido de un padre.

Por lo tanto, todo sufrimiento que se refiera a la identidad, al apellido, puede ocasionar el retraso de estos dientes, ya que el niño está a la espera de una relación con un padre.

Cuando se pierde la salud…

Según Carl G. Jung “La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para curar al hombre»

Lo natural es estar sanos, no es un privilegio.

Cuando se pierde la salud hay algo que te quiere decir tu cuerpo, te envía un mensaje para darte la oportunidad de cambiar.

Solemos pensar una cosa y decir otra, sentir una cosa y hacer otra distinta, no somos coherentes con nosotros mismos por miedo al rechazo, al abandono, a la crítica, a perder el prestigio o al juicio…

Y es así como al no tener un equilibrio entre lo que sentimos, hacemos y decimos terminamos perdiendo la salud.

Esto es un mensaje, un llamado de atención que nos hace el inconsciente. Nos está tratando de advertir que algo no anda bien y dando la oportunidad de cambiarlo. Y lo manifiesta en el cuerpo a través del síntoma para que sanemos.

Estos síntomas son la respuesta a un conflicto emocional no expresado, vivido en soledad y sentido durante mucho tiempo y que al final, explota.

El síntoma no es un monstruo que tenemos que combatir, es un llamado de atención.

Cuando ocurre un desequilibrio, el cuerpo emite una primera señal, empieza a hablarnos en forma cariñosa, en voz baja, a través de pequeñas molestias físicas, accidentes o situaciones que nos hacen pensar que algo no anda bien.

A veces por algún motivo no lo entendemos, no queremos o no sabemos escuchar y entonces nos habla un poco más alto: aparece una infección, el hígado se inflama, el colon se irrita, la garganta se cierra, las alergias empiezan a molestarnos. Son señales que nos están diciendo «algo te está pasando».

Si seguimos sin enterarnos, la vida nos sigue hablando más alto, hasta que nos da un grito que encierra todo lo que no pudimos percibir en el momento justo y que el cuerpo nos envía como última señal, un síntoma sumamente importante, pero no para que nos asustemos y nos entreguemos, sino para empezar la lucha: Para salvarnos la vida.

Nuestro cuerpo no enferma, nos informa que algo está pasando. Es un mensaje del alma, un aviso del universo, que nos dice que es hora de hacer un cambio en nuestra vida.

Cuando nuestro cuerpo, mente y emoción estén en armonía se manifestará en salud plena.

AUTISMO: «EL NIÑO ES EL QUE DECIDE»

Los niños autistas no son seres débiles como aparentan, suelen ser terriblemente fuertes, pero su sensibilidad y capacidad o dificultad para esconder lo que los demás esconden con gran facilidad, les hace parecer débiles.

Estos niños cargan con todas las culpas que su entorno esconde en el placar. Ante los ojos de los demás, es un niño bloqueado, con problemas de adaptación, pero en realidad es todo lo contrario. Son niños tan puros que logran sacar la paz más profunda de los padres, o los hace explotar y alejarse.

Es un niño que viene a decirle al mundo “si me quieren, acá estoy y si no, aléjense”. Todas las familias tienen historias vividas o dramas que la propia familia no puede resolver, cuando ocurre esto, se suele pasar las historias a las generaciones siguientes. Todo aquello que se guardó como “secreto familiar” son heredados como “memorias de sociedad” o de “algo prohibido”. Se sigue transmitiendo esta información hasta que el árbol dice “basta”, hay que limpiar toda la porquería y es así como llega un niño autista para reparar esos tremendos secretos que se venían repitiendo.

Cuando hablamos de “dramas vividos” pueden ser: incestos, violaciones, infidelidades, temas de dinero sucio, historias de abusos, abandonos, hijos ilegítimos, suicidios, asesinatos, o cualquier acontecimiento vivido por la persona en forma traumática, que más tarde conformará un trauma familiar. Por lo cual debemos investigar minuciosamente nuestro árbol familiar para encontrar cuál fue el conflicto que hizo que el niño tuviera una información tan pesada que debió crear su propio mundo para no sufrir. También debemos ver el proyecto sentido (períodos que va desde los 9 meses anteriores a la concepción hasta los 3 años de edad del bebé), saber cómo y qué sentía la madre.

Acá hay dos emociones heredadas que son producto de ese secreto familiar que son: CULPA + MIEDO

Es así como ese niño va a limpiar a esa familia y su sentir es:

“Debo ser callado e inexpresivo para no tener que dar cuentas”

“Rechazo a enfrentarme a un mundo tan sucio”

“Me duele lo que veo a mi alrededor”

Por eso, la mejor manera es construir un mundo propio para evitar ser lastimado. Son niños que están, pero no están. Conviven, pero no se involucran. Todo lo ven bello y pacífico. Cualquier cosa que rompa su paz lo altera. Escucha, pero no habla. Su mundo es solo suyo y nadie lo puede contaminar. Esto es lo que los lleva a tener entro otros síntomas: mutismo, retraimiento afectivo, rechazo a los alimentos, ausencia del YO en sus frases y dificultad para mirar a alguien a los ojos. El niño “elije” (de manera inconsciente) el autismo para escapar de la realidad de s u familia y del mundo que lo rodea para no ser herido. Los padres deben comprender que fue elección del niño venir a sanar el árbol familiar y que “sólo él” puede decidir salir un día de esa situación. Él decidirá si quiere vivir la experiencia de la fuga toda su vida o vivir de otra manera. Terminar la fase autista, salir de la mal llamada enfermedad, sólo depende del que la vive, de nadie más.

Los autistas son grandes maestros para lo que le rodean, pues muestran un camino de verdades que se perdió, en muchos casos, tiempo atrás y que ni siquiera se es consciente.

Es importante que los familiares de estos niños compartan con él sus experiencias vitales, sus dificultades, sin hacerlos sentir culpables. Dependiendo del grado de amor, comunicación, honestidad y tolerancia de la familia, el niño podrá mejorar casi a nivel de lo que consideramos “normal”, o bien él decidirá seguir en su mundo si considera que la familia no vale la pena.

Todos y cada una de las personas afectadas por el niño autista tiene algo que aprender de esta experiencia. Para descubrirlo, es necesario observar qué es lo que el niño quiere mostrar.