
“Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a que sustancia sea usted adicto: alcohol, comida, drogas o a una persona. Usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor” (Eckhart Tolle)
¿Qué es la adicción?
La adicción es una necesidad o dependencia obsesiva y compulsiva hacia una sustancia, objeto, una relación tormentosa, una actividad o un hábito.
Teniendo en cuenta esto, cualquiera puede ser adicto a cualquier cosa, ya sea, alcohol, tabaco, drogas, sexo, juego, comidas, trabajo, o cualquier otra cosa que provoca ideas obsesivas y deriven en comportamientos compulsivos.
¿Nuestro ambiente emocional influye en las adiciones?
La droga no es el causante de la adicción, sino la dependencia del estado conseguido a través de ella.
Todas las adicciones esconden algo y evita el contacto con la emoción.
Acá podemos decir que el ambiente emocional es un factor determinante en el desarrollo de la adicción.
La reacción que estas sustancias generan en nuestro cuerpo no es otra cosa que la estimulación de diferentes neurotransmisores asociados con el placer (dopamina, serotoninas y las endorfinas).
Nuestro organismo genera en forma natural estos neurotransmisores, sin embargo, las personas adictas buscan sobre estimular estos centros neurológicos a través de sustancias o acciones que acaban transformándolo en compulsiones.
El ambiente o entorno emocional es el factor determinante para el desarrollo de la adicción.
Cuando nos desconectamos de nuestro entorno, por no saber cómo entenderlo emocionalmente, aparecen las adicciones y para esto la persona debe tener cierta vulnerabilidad influenciada por la genética, la ansiedad y la depresión.
Las adicciones son enfermedades espirituales, no es un vicio.
Las adicciones tienen relación con la madre, mejor dicho con el rol materno, y aunque nos centremos en ella la interacción con el padre es importantísima, pues ambos serán complementarios.
¿Qué nos quiere mostrar una persona adicta?
Las adicciones nos hablan del conflicto con el amor de mama (real o simbólico), madres sobreprotectoras o ausentes en la mayoría de los casos.
“NO RECIBO TODO EL AMOR QUE QUIERO, O DE LA MANERA QUE QUIERO DE MI MADRE”
¿CUAL ES EL CONFLICTO QUE ESTOY VIVIENDO?
Si tengo una adicción significa que: “necesito que mi mamá este a mi lado para afrontar un reto”.
Es mi manera de solicitar ayuda a mamá de forma equivocada. Quiero que ella me vea víctima porque solo así me ayudara.
Las adicciones representar una vía de escape ante una situación concreta que perturba.
¿Qué predispone a una persona a ser adicta?
Para todos estos conflictos debemos estudiar la historia familiar y la herencia epigenética para comprender que predispone a una persona a tener una personalidad adictiva, además será de enorme utilidad conocer el contexto donde se ha desarrollado la adicción para saber cómo superar esta dependencia emocional.
¿Cómo ayuda la Biodentaria?
A través de la Biodentaria puedo descubrir cuál es la emoción que hace que me duela tanto, que me resulta tan insoportable que me hace buscar un medio de evasión, para no sentir, para no pensar.
Si es mía esa emoción, o es transgeneracional.
Ya sabemos que aunque sea mía, el componente disparador es siempre una información transgeneracional o del proyecto sentido, es decir, transmitida durante el embarazo o hasta 9 meses antes del mismo.
Con una radiografía panorámica y haciendo un recorrido a través del árbol genealógico se podrá descubrir:
- Cuál es esa emoción
- Como afecta a mi vida
- Quien me transmitió la información
- Para que la tengo
- Como puedo salir de ella
Cuál es el ambiente emocional que sigue actuando como depredador.
Cuando somos capaces de interpretar y reaccionar de una forma más adaptativa frente a nuestro entorno, las adicciones dejan de tener sentido.
Mediante este cambio de percepción y el desarrollo de aquellas habilidades que permiten al individuo desenvolverse con una mayor madurez emocional, modifica su forma de percibir su realidad, y puede elegir, esta vez sin condicionamientos, una forma más saludable de relacionarse con sí mismo y con el mundo.

